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¿Qué es la autolesión?

Antes de nada, es importante aclarar que, por lo general, las personas que se autolesionan no tienen un fin letal, es decir, su objetivo no es acabar con su vida. Por ello, la autolesión se puede definir como: la provocación deliberada de lesiones en el propio cuerpo sin finalidad suicida. Este fenómeno también puede ser conocido por los siguientes términos: autodaño, flagelación, automutilación o autoviolencia.

Existen diferentes formas de producirse daño a uno mismo. Algunas personas utilizan cuchillos u objetos afilados para producirse cortes, otras personas se queman o se pegan con algún objeto o incluso pueden llegar a morderse o arrancarse el pelo de la cabeza.

El problema radica en que las personas que se producen una lesión asimilan que es una manera de aliviar emociones que les generan malestar y esto se convierte en algo habitual.

Algunas personas también consideran los gastos excesivos, el sexo de riesgo, las drogas, la conducción peligrosa o los atracones alimentarios como formas de autolesión.

Tal y como podemos leer en la investigación realizada por Vega et al. en el año 2018, la prevalencia de las personas que se flagelan ha ido aumentando. El dato es el de que en la actualidad alrededor del 4% de la población se ha realizado, al menos, una autolesión. Según también esta investigación, las autolesiones se producen, sobre todo, en adolescentes y en adultos jóvenes. Es más, en este estudio se menciona que entre el 13 y el 43% de las personas en edad adolescente (dependiendo del país) se han autolesionado por lo menos una vez en la vida. Este dato es bastante alarmante.

Otros estudios muestran que estas conductas están presentes en un 14-15% de la población con trastorno psiquiátrico.